El conjunto de historias conocidas como Las mil y una noches son posiblemente la recopilación de literatura árabe y Oriente Medio más importante para la cultura occidental, incluso más apreciadas que en sus propias tierras de origen. Muchos de nuestros más grandes escritores y humanistas bebieron de sus cuentos y por mucho tiempo se ha considerado que tocan entre sus temas cualquier aspecto del acontecer humano que se nos ocurra.

Es por eso que plantearse obtener una buena traducción y edición —si es que quisiéramos saciar algún día la curiosidad de poder leer sus páginas e historias mágicas— es un dilema básico para cualquier lector interesado, ya que de tan tremenda obra abundan las ediciones (algunas realmente muy malas), traducciones y toda clase de presentaciones e intentos editoriales curiosos.

En lo personal soy un lector asiduo de dicha obra literaria. En mi biblioteca no puede faltar al menos una edición. Y como he pasado años en esto de buscar una versión con la que me sienta a gusto, más o menos puedo tomarme la tarea de contarle de mis hallazgos. ¡Ya lo sé! Nada que no pueda hacer googleando o revisando páginas de ventas de libros. Pero ¿y si me deja ayudarle un poco con la búsqueda? A lo mejor no me va tan mal sugiriendo… veamos…

¿Por qué tanto rollo con las ediciones?

Desde la primera traducción en nuestro idioma, que debió publicarse a finales del siglo XIX, a partir de la traducción alemana de Gustave Weil de 1841, parece ser que dicha antología tenía que pasar por su propia odisea. En el resto de Europa se popularizaron las versiones de Antoine Galland (quien probablemente escribió el cuento de Aladino y lo hizo pasar como original de Las mil…), E. W. Lane y Richard Francis Burton. Cada una difería entre sí y al parecer España no fallaría en tan extraña costumbre.

Recién iniciado el siglo XX apareció la edición y traducción de J. C. Mardrus, que de inmediato recibió una gran acogida por toda Europa, ya que era bastante licenciosa y contenía sin censura todos los relatos con una crudeza en el tema sexual y de violencia, como no lo presentaban todas las anteriores. En cierto modo fue bueno que pasara, ya que puso un punto y aparte con la labor de la traducción. En español, a partir de la versión de Mardrus, se popularizó por mucho tiempo la traducción de Vicente Blasco Ibáñez.

Durante todo el siglo XX aparecieron entonces una ingente cantidad de traducciones, que harían insoportablemente infinita la lectura de este post. Es más: basta con revisar lo que ofrece Amazon, Book Depository o Goodreads, para darse cuenta que si de ediciones se trata, Las mil y una noches tiene de todo, en las más impensables variantes.

Si de por sí hay muchas ediciones en nuestro idioma, y quizá no aprendamos árabe o cualquier otro idioma adicional al materno para leer los clásicos, a lo mejor encontrando una edición adecuada nos animemos a leerla. En mi búsqueda individual, tras una exhaustiva investigación personal que duró años, me parece que las versiones más recomendables son las siguientes, que explicaré brevemente a continuación:

La traducción y edición de Juan Vernet

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Varias editoriales han publicado la traducción de Vernet, consideraba filológicamente una de las más fiables. Desconozco su nivel de censura, aunque cuando pude leerla debo admitir que la disfruté. De entre las editoriales que la han publicado, destacan sobre todo las bellas ediciones de Planeta y Galaxia Gutenberg. Si me dan a elegir, me quedo con la de Galaxia, porque cuenta con las hermosas ilustraciones de Frederic Amat.

La edición y traducción de Rafael Cansinos Assens

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Personalmente la busqué por muchos años, ya que hasta el mismísimo Borges la elogiaba y le parecía la mejor del siglo XX. Nunca he podido hojearla siquiera, pero todos conocemos el prestigio de la editorial Aguilar y la fama de traductor de Cansinos. DE hecho, para entonces él era uno de los más importantes arabistas de Europa, por lo que de seguro entre los círculos de intelectuales la edición debió gozar de mucha popularidad. Quise rastrear algunos artículos donde critican esa traducción, pero no pude ubicarlos: hubiera sido bueno y correcto, ya que hay algunos expertos que tienen su par de razones para criticarla. De todos modos, cualquier experto en Las mil… sabe que esta edición es de respeto, así que si la encuentra no dude en comprarla.

Otra cosa: el estudio introductorio del tomo I dicen que es valiosísimo. Aún no he tenido la oportunidad de leerlo, pero espero poder hacerlo pronto.

La edición y traducción de Juan Antonio Gutiérrez-Larraya y Leonor Martínez

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Ambos arabistas de la Universidad de Barcelona realizaron una traducción que hasta el mismo Juan Vernet validó, quien por entonces no había terminado la suya. En su tiempo fue publicada por la desaparecida editorial Vergara, en una edición de lujo que tenía empastado en piel, dorados y gofrados en plano y lomo, papel biblia y cinta marcapáginas, ilustraciones de Olga Sacharoff, Josep Amat y Emili Grau Sala.

Por curiosidades de la vida y del destino, dicha edición pasó rápido al olvido y no tuvo ni la recepción ni el éxito que merecía. Sin embargo, como no era justo que esa traducción pasara al ostracismo así de fácil, la editorial Atalanta sacó una edición a partir de dicha traducción, que si bien no tiene ilustraciones ni dorados, al menos está realizada con materiales que el coleccionista y buen conocedor de libros sabrá apreciar.

La edición expurgada de René R. Khawam

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Si tiene interés en el tema de lo árabe, ya debe de saber que Khawam es uno de los más importantes arabistas de todos los tiempos. Y aunque su traducción de Las mil… fue realizada en francés, la editorial Edhasa junto a Gregorio Cantera prepararon una traducción para que podamos conocer un trabajo que le tomó al autor un poco más de 20 años. Es una edición expurgada, en la medida en que el autor cotejó todas las ediciones posibles, para que comprobar que muchos cuentos no pertenecían originalmente al compilado, además que muchos pasajes fueron modificados y censurados. De ese monumental trabajo, Khawam nos presenta sus resultados, esperando que sea la versión, si bien no definitiva, sí al menos la más fiable. Y claro: eso es discutible.

La edición y traducción de Salvador Peña Martín

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Salvador Peña dijo en su momento, sobre la edición de Gutiérrez-Larraya y Leonor Martínez: “Una versión elegante, erudita e injustamente olvidada”. Quién diría que muchos años después presentaría su propia traducción y que además sería galardonada con el Premio Nacional a la Mejor Traducción España 2017. Y usted y yo sabemos que ese premio no es cualquier cosa. De hecho, además de dicho galardón y otros que logró la edición, varias instituciones, incluida la Escuela de Traductores de Toledo, han validado tan monumental trabajo.

De tal manera que la Editorial Verbum tiene entre sus manos uno de los grandes triunfos de la traducción en nuestro idioma. Como no pude encontrarla por el momento (de seguro estará disponible en América Latina dentro de un buen tiempo) en ninguna librería local, no pude confirmar la calidad de sus materiales o al menos leer un cuento como primicia y comparar. Pero si nos atenemos a lo que nos dice la propia página, digamos entonces que parece ser una edición que vale la pena.

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Supongo que todo apunta a que deberíamos de correr a comprar la de Peña Martín. A mí me da curiosidad, porque mientras esta fue premiada, el resto ha tenido que pasar por su propia odisea para llegar al reconocimiento de los lectores. Sin embargo, estoy muy feliz con mi edición de Atalanta y la he disfrutado tanto o más que la de Juan Vernet. Supongo que si el texto me transmite de modo correcto la experiencia literaria, realmente basta y sobra.

Dejémonos llevar, pues, y viajemos desde nuestra imaginación a todos esos lugares mágicos y exóticos que nos proponen el infinito oriente de Las mil y una noches.