Desde los albores de la humanidad ha existido la necesidad de la representación de lo erótico. Esculturas, arte rupestre, pinturas, e incluso religiones, han estado relacionadas directamente con lo erótico y con aquello que evoque excitación sexual. Sin embargo, es hasta la segunda mitad del siglo XX, pasando por la Edad de Oro del cine para adultos en la década de los setenta, que nuestra cosmovisión del comercio sexual ha adquirido matices complejos que en la mayoría de los casos posee connotaciones negativas.

Es difícil hablar de sexo en América Latina. Y en particular en Centroamérica, el nivel de conservadurismo nos ha llevado a que el solo mencionar el tema sea motivo de ver con al otro con sospecha. No me extrañaría, por ejemplo, que después de leer este post muchos compatriotas dejen de seguir a nuestra página.

Muy a título personal, considero que es necesario saber de todo, incluso de aquellos temas que suelen resultar espinosos. ¿Cómo escapar del oscurantismo ideológico y cultural, si hay cosas que nos negamos a ver, conocer e interpretar?

Si esta información le llega en el mejor momento, porque tiene deseos de conocer y ampliar más sobre el tema: pues qué gusto poder ayudar. Espero que encuentre aquí por lo menos un punto de partida.

Las inteligencias artificiales encargadas de llevar el registro estadístico de las búsquedas globales apuntan a que el porno no solo es de lo más buscado a nivel mundial, sino que es de lo que más ocultamos. Esa curiosa doble moral. Pero mientras sigamos utilizando las diferentes plataformas sociales y la navegación en sí misma, en realidad solo estaremos ignorando lo inevitable… sea anónima o no nuestra navegación, lo importante es que queda el registro, la huella. El porno ya no es algo que debamos seguir ignorando.

Es por eso que el fenómeno ha sido abordado por especialistas de toda clase, sobre todo en áreas humanísticas, por lo que si usted tiene un interés social, antropológico o cultural, tiene opciones a la mano para ampliar su campo de conocimiento y así poder sumarse a uno de los asuntos humanos de más importante discusión, como en el caso del sexo, lo erótico y lo porno.

Como sea, lo dejo entonces con esta lista básica, que espero pueda serle de inmensa utilidad.

La industria de la vagina. La economía política de la comercialización global del sexo, de Sheila Jeffreys

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La editorial Paidós nos ofrece este interesante título, de corte sociológico, el cual trae a la palestra algunos postulados feministas a favor y en contra del comercio sexual, el auge de los clubes para adultos, la industria cinematográfica para adultos como forma de economía internacional, el turismo de la prostitución y el espinoso tema de la trata de personas. Sus conclusiones causarán escozor en más de algún lector, pero es innegable que han sido rigurosos con sus métodos de investigación.

La imagen pornográfica y otras perversiones ópticas, de Román Gubern

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Aunque la imagen pornográfica es un tema central de este ensayo, también aborda el universo iconográfico de lo religioso, lo proletario, lo nazi y la crueldad. En cuanto al tema para adultos, el autor realiza un análisis semiótico e histórico de una manera exhaustiva, por lo que se puede esperar una interpretación global incipiente, pero no por ello menos filosófica. Recomendable para iniciarse en el análisis semiótico de la imagen.

La ceremonia del porno, de Andrés Barba y Javier Montes

la ceremonia del porno

Se trata de una interesante reflexión acerca del papel, precisamente, del académico e intelectual que intenta comprender el mundo de lo pornográfico. ¿Cómo estudiar esta parte de la naturaleza humana sin salir realmente afectado? ¿No ocurre a cualquier ser humano que puede ser presa del deseo? ¿Cómo estudiar lo erótico sometiendo los instintos primarios a la razón? Con esto no tratan de hacer interpretaciones audaces de lo pronográfico, sino que desean desenmascarar la supuesta invulnerabilidad de los supuestos estudios serios de este tema, sin por ello pretender ser pornófobos.

Porno para mujeres, de Erika Lust

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La directora de cine para adultos hace apología explícita del porno. Si durante décadas el cine para adultos ha cosificado la figura de la mujer, vendiendo una caricatura falsa del deseo y la excitación, ¿no será que debería de existir espacios para que la mujer pueda disfrutar también del porno, como una forma de reivindicación? Así que en este breve ensayo ella intenta presentarnos una guía, y una breve cartografía del deseo femenino, que pasa por disfrutar historias, preámbulos y no solo las escenas hardcore y ya.

El club de la carne. La fracasada historia del porno chileno, de Sebastián Albuquerque y Melissa Gutiérrez

el club de la carne

Aunque se trata de una investigación periodística a profundidad, mezcla de crónica y reportaje, suena interesante la reseña que nos ofrece en Amazon: “Esta investigación está llena de personajes fulgurantes y de imágenes que se te quedan pegadas en la mente. Una empleada doméstica en una plaza, la sede del Partido Radical, un gordo vestido con una polera de Iron Maiden; todo eso que separado es la banalidad misma, de pronto se hace parte de una aventura sin límites”.

El derecho de la mujer al porno, de Wendy McElroy

el derecho de la mujer al porno

Amparada en el derecho de autopropiedad, y el fundamental y sartreano derecho a la elección, la feminista Wendy McElroy defiende el derecho a participar y consumir el porno, oponiéndose de manera abierta al feminismo radical, que sataniza toda producción que incite a lo sexual, por considerarlo formas patriarcales de cosificación, sin tener en cuenta que el derecho a consumir o ignorar el porno pasa por un triunfo de las luchas feministas, sin que por ello tenga que afectar la igualdad de condiciones para elegir lo que se quiere consumir. Para ella es estéril luchar contra el porno como forma de revictimización, en lugar de apropiarse de las herramientas que aparentemente pertenecen al patriarcado.

Porno feminista. Las políticas de producir placer, de Tristan Taormino, Constance Penley, Celine Parrenas Shimizu y Mireille Miller-Young

porno feminista

Taormino es considerada en el mundo anglosajón como una autoridad en sexología, feminismo queer… y también el porno. Este libro se considera de consulta, ya que aborda con sencillez temas muy puntuales sobre la identidad, agencia y pertenencia, sin que por ello se tenga que reñir con las victorias de la larga lucha feminista. Además del enfoque serio, también hace una defensa apasionada del porno, desde un punto de vista social, mediático y posmoderno.

Teología y pornografía, de Juan García Ponce

teología y pornografía

¿Porno, espiritualidad, antropología y crítica literaria? Una de las reseñas que se pueden encontrar en la red nos ofrece lo siguiente: “La declaración inicial del ensayista en nítida: en este ensayo no se ha emprendido una tarea de estudioso, sino el propósito de comunicar una pasión. A quienes conocen la obra literaria de García Ponce, en cualquiera de las diversas formas que asume —narración, teatro, ensayo, traducción—, no les extrañará la fascinación de la que surge el porqué de este libro, y que encuentra en su tema una afinidad profunda, pues ‘la obra de Pierre Klossowski gira fascinada alrededor de la necesidad del arte como forma capaz de dar sentido a la vida’”.

Pornografía. Sexo mediatizado y pánico moral, de Naief Yehya

pornografía. sexo mediatizado y pánico moral

Brindando un panorama de cómo el comercio sexual ha permeado nuestra cotidianidad, incluso cuando no lo vemos o pretendemos no asumirlo de forma directa, el ensayista realiza un recorrido histórico y cultural, de cómo las diferentes aristas sociales en relación con lo erótico nos están llevando a serias contradicciones morales, que como sociedad no hemos sido capaces de afrontar, además de que el internet nos está obligando a perder la inocencia, poniéndonos al día sin poder asimilar con facilidad los miles del discurso del placer, la excitación y la escala de grises de lo que cada uno considera normal.

El postporno era eso, de María Llopis

el postporno

La propia reseña del libro dirá más de lo que yo pueda escribir: “Así que la Caperucita Roja del cuento, después de ser violada, golpeada y humillada durante siglos, quiere asumir el papel del lobo. Pero son demasiados los abusos a los que ha sido sometida, así que nos vemos obligadas a pegarnos entre nosotras para poder abrir, sentir y llorar las heridas que heredamos de generaciones y generaciones de fábulas. Y así redimirlas y escribir nuevos cuentos. Todas las Caperucitas Rojas se vuelven lobos en la práctica postpornográfica”.

Pornoterrorismo, de Diana Torres

pornoterrorismo

¿Habrán palabras que causen tanta incomodidad y pánico moral, como porno y terrorismo? En este ensayo se reflexiona sobre el deseo y el miedo a la libertad, condicionado por los presupuestos morales impuestos por el machismo. Para la autora debería de existir un porno femenino, un porno para mujeres o un porno feminista (sí, así es, según los matices de conceptualización), sobre todo si resulta chocante, como una forma de preanarquismo social que obligue a repensar los recovecos del deseo y la satisfacción de la mujer.

Antropología de la pornografía. El jaguar y el oso hormiguero, de Arcand Bernard

antropología de la pornografía

Relaciona el porno con la antropología resulta para algunos bastante lógico, casi que algo evidente. Pero el autor no caerá en el informe fácil. En realidad, con este ensayo intenta llegar al meollo, al grado cero del asunto: comprender por qué existe en este momento preciso de la historia el máximo grado de difusión de la pornografía, y cómo podría afectar (según los análisis de distintas posibilidades) de manera profunda la visión de mundo a futuro, en nuestra sociedad.

Pornotopía: Arquitectura y sexualidad en Playboy durante la guerra fría, de Beatriz Preciado

pornotopía

Una vez más, estimado lector, recurro a la propia reseña del libro: “En plena guerra fría, el joven Hugh Hefner crea la que pronto se convertiría en la revista para adultos Playboy. Lo que el público desconoce es su pionera labor como artífice de las casas del placer. Playboy no era una revista de chicas con o sin bikini, sino un proyecto arquitectónico-mediático que tenía como objetivo desplazar la casa heterosexual como núcleo de consumo y reproducción, proponiendo frente a esta espacios destinados a la producción de placer y de capital […] inspirado en las utopías sexuales de Sade y Ledoux, funciona como el primer burdel multimedia de la historia, una pornotopía moderna instalada en la cultura de los medios de comunicación de masas y en la arquitectura del espectáculo. El archipiélago Playboy sirve de laboratorio para estudiar las mutaciones que van desde la guerra fría hasta un capitalismo caliente, cuyos medios de producción son el sexo, las drogas y la información, y donde la arquitectura funciona como un escenario en el que se teatraliza la identidad masculina”.

Pensar la pornografía, de Ruwen Ogien

pensar la pornografia

El autor intentará responder a las siguientes preguntas: ¿Por qué resulta tan difícil definir la pornografía? ¿Se trata de una invención moderna? ¿Es una forma insidiosa de discriminación sexual? ¿Atenta contra la dignidad humana? ¿Perjudica gravemente a la juventud? ¿Qué molesta, en definitiva, de la pornografía? Sin defender ni elogiar la pornografía, el autor intenta problematizar e incluso filosofar sobre las cuestiones éticas y morales, tratando de responder con todas las aristas que se encuentre a su alcance, cada una de las preguntas planteadas, para tratar de desentrañar en todo esto, cuál es la ética mínima que se encuentra implicada.

Bonus Track

Erotica Universalis, de Gilles Néret

erotica universalis

Si el ensayo y las reflexiones filosóficas no son lo suyo, a lo mejor un recorrido histórico por las diferentes manifestaciones eróticas de todas las culturas, de todos los tiempos y de todas las regiones, le ayuden a iniciarse en un tema que en principio parece espinoso, pero que como pensadores de nuestro presente no tenemos que eludir. Es un libro fotográfico que realmente nos pone en perspectiva algo que no solemos pensar con frecuencia: el disfrute sexual humano tiene miles de años de ser el mismo, pero en cada época han variado las aristas culturales, éticas y morales con las que lo enfrentamos.

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Hay todo un universo bibliográfico relacionado con el porno y con lo erótico. Pero obviando las cientos de reflexiones en torno al tema, desde apologías y denuncias, en realidad es un deber individual poner en la palestra el tema, aunque no tomemos posición o nos cause incomodidad, ya que de todos modos en su momento, incluso en la vida práctica o en el ámbito de lo privado, tendremos que tomar alguna resolución particular.