La Francia del siglo XIX le ha dejado al mundo varios autores que se convirtieron en clásicos mundiales por excelencia. De todos esos autores el más accesible sea quizá Balzac, quien a pesar de abundar en descripciones en todas sus novelas, en realidad expresa las ideas con el más práctico sentido común. Incluso su redacción no se considera complicada, por lo que hay rumores sobre las traducciones de sus obras: se dice que si alguien se quiere iniciar en la traducción al francés, debería de hacerlo con El Principito o con alguna obra de Balzac… a mí no me crea, que ni sé francés y ni me dedico a la traducción. Pero lo cierto es que se nota que no posee las subordinaciones ni complejidades de un Proust o un Flaubert. Así que algo de cierto debe haber en dichos rumores.

Leer a Balzac ofrece ese extraño placer de sentarse a chismear con alguien. Sentarse a conversar así nos hace sentir culpables, pero si se trata de ficción quizá no sea tan malo, y sobre todo con esas frases filosóficas y situaciones-encrucijadas que el autor de repente nos muestra en sus historias.

En fin…

Amigos y conocidos, al contarme de las lecturas que les asignaron durante el bachillerato, ya fuera en colegio o instituto nacional, con frecuencia comentaban obras francesas como Bola de Sebo o Madame Bovary... y más de alguno mencionaba obras de Balzac, entre las que sobresalían Papá Goriot, Eugenia Grandet o El lirio del valle. Ante cada anécdota respondía lo mismo: “Fuiste afortunado en que te dejaran de tarea leer a esos autores franceses en esa etapa escolar. Yo apenas descubrí a Balzac a los 19 años y al resto los leí pasados los 21”.

Y no sé si usted, estimado lector, para el caso, le ha dado oportunidad a una buena parte de la obra de Balzac o solo le dio una pasada rápida por alguna de sus obras populares. En lo personal, en algún momento me pregunté si seguiría con toda su obra o si las que ya había leído eran suficientes.

De igual manera, la otra opción es leer una obra de Balzac cada año y (si vivimos lo suficiente) así poder pasearse por La comedia humana sin interrumpir nuestro mundo cotidiano. Suena bien, y además que creo que el mismo Balzac lo concibió de esa manera: su obra fue pensada para leerse en la comodidad del hogar, en una tarde cualquiera de domingo, o un día en que usted se encuentre desocupado y con ganas de leer.

Es por eso que es casi inevitable pensar en cuál edición conviene, por si al menos algún día quiero leer la obra completa, o si deseo tener una traducción avalada, que no juegue con mis sentimientos de lector.

Dicho lo anterior, de entrada debo decirle que JAMÁS de los jamases compre las traducciones que ofrece Edimat, en su colección Obras Selectas. No sé si es mi mala suerte o qué, pero de los pocos libros que alguna vez tuve en esa colección (he de admitir que varias veces caí en la tentación de comprarlos, porque son bien baratos), siempre me aparecieron erratas, frases extrañas que dejan la sensación de ser traducciones deficientes, encuadernaciones débiles que pronto podían arruinarse, con un papel tan delicado que parecía papel higiénico, etc. Y no lo digo porque me dedique a comprobar los materiales de los libros que compro, sino porque me gusta cargarlos para leerlos adondequiera que vaya, además que los subrayo y todo. Si ese trato mínimo no lo soporta un libro, creo que dicha edición deja mucho que desear.

Exorcizado el pensamiento negativo, pasemos entonces a las ediciones más recomendables de La comedia humana.

La comedia humana en 6 volúmenes, por Editorial Lorenzana

Comedia humana - editorial lorenzana

Bueno, bueno, no me regañe ni se enoje conmigo: era necesario mencionar al clásico por excelencia, cuando se habla de conjunto del proyecto de Balzac. Y aunque la edición está agotada y prácticamente descatalogada, merecía su mención no solo como forma de tributo, sino para avisarle a los lectores que no conocían esta joya: quien de casualidad se la encuentre en alguna librería de viejos usados, no dude en comprarla. La edición lo vale, tanto en los materiales como en la traducción (bueno, en realidad fue un equipo de traductores, entre los que pueden mencionarse a Juan Godo Costa, Jaime Escarpizo, Antonio Ribera y José María Aymaní).

La comedia humana en 7 volúmenes, por El libro Aguilar

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Aguilar tiene una presentación en los famosos Clásicos Eternos, con traducción de Rafael Cansinos Assens, pero que en realidad se trata de las Obras completas de Balzac, donde viene mezclado todo, dado que el orden de las obras en la edición fue cronológico. Y como en este caso se trata solo de La comedia humana era necesario separar una de la otra. Aguilar sacó una colección poco exitosa que nombraron El libro Aguilar. Entiendo que la edición no es tan atractiva como las otras encuadernaciones de lujo, pero vale la pena porque es la misma traducción (no olvide que Rafael es una especie de leyenda rockstar entre los traductores de nuestra lengua) y tiene al menos un par de notas al pie, que resulta explicativas y útiles.

Lo “básico” de La comedia humana en 7 volúmenes, por ECC Ediciones

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Fue una sorpresa personal encontrarme con una colección preparada por una editorial que principalmente publica cómics. Pero debo verme al espejo y repetirme: “No seás idiota. Cualquier editorial tiene derecho a publicar lo que quiera”. Y bueno… hay detalles importantes que debo acotar. Por un lado, estamos ante una edición cercenada del proyecto completo, pero que la editorial promete que es lo más básico y lo más importante (no he leído completa La comedia humana, así que en lo personal no puedo afirmar o negar nada), prometiendo de paso que si existe demanda publicarán el resto de obras complementarias. De hecho, llevan 7 volúmenes y uno de ellos es de obras complementarias. Si no apareció ningún otro, supongo que se debe a un asunto de ventas, por lo que no tomaron otro riesgo editorial. La traducción, por cierto, es de Jordi Giménes Samanes.

La comedia humana, por Hermida Editores

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Lo sé: a diferencia del resto de mencionados, no puse el dato de los volúmenes. En realidad la editorial lleva siete publicados, con el séptimo recién salido este año. Al parecer a principios de 2019 saldrá el octavo libro y el proyecto se seguirá ampliando, hasta llegar a un número no determinado de volúmenes. Así que parece que por fin aparecerá una competencia para la editorial Lorenzana, además que esta edición estará ordenada según el canon francés (Escenas de la vida privada, Escenas de la vida de provincia, etc.), por lo que será más fácil moverse entre cada libro. La traducción es del prestigioso Aurelio Garzón del Camino, a quien varios escritores mexicanos lo recuerdan casi que con la categoría de maestro, por su rigor en la gramática y su erudición. Habrá que esperar un par de años para tener la colección completa, pero con lo que ya hay todo apunta a que será en el futuro la edición por excelencia.

Cuentos completos de La comedia humana, por Páginas de Espuma

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Mauro Armiño (quien en España es Premio Nacional a la Mejor Traducción, por traernos íntegros los diarios de Giacomo Casanova, publicados por Atalanta bajo el título Historia de mi vida) nos tradujo esta compilación, que si bien ni por asomo se acerca a por lo menos un proyecto antológico de La comedia humana, al menos podría acercar a futuros lectores al proyecto de Balzac, a través de los cuentos. La edición completa de esta editorial es excelente y creo que sería innecesario añadir otro calificativo.

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Ahora que lo pienso, eso de la aparente traducción fácil de la obra de Balzac debe ser un arma de doble filo. Por un lado tenemos los matices que él debió dejar en su obra (los implícitos o guiños que un hombre de su tiempo deja a la sociedad de su tiempo), además de lo que conlleva la investigación de todas las herramientas, vestuarios y el largo etcétera, que todo buen traductor debe revisar por rigor básico, para traernos un texto que que sea coherente y al mismo tiempo entendible para los lectores de este tiempo.

Y por otro lado estamos entonces ante interpretaciones y matices. Si bien eso ocurre con todas las traducciones, me imagino que lo fácil será tentador para crear versiones locales (como ciertas traducciones argentinas de la obra de James Joyce), dejando de lado el reto que los buenos traductores de nuestro idioma buscaron por cientos de años: decir casi lo mismo en el receptáculo de nuestro idioma de llegada.

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Antes de despedirme necesito hacer una acotación importante. Balzac murió un 18 de agosto de 1850. En lo personal, cuando escribo aprovechando las efemérides de un autor, prefiero hacerlo en fecha de natalicio y no de muerte, porque creo que se celebra el que haya ocurrido la existencia misma del escritor en cuestión. Pero Balzac es un asunto distinto. Murió luchando contra las deudas y el tiempo, deseando escribir una novela más en medio de su agonía. Sabía lo que tenía entre manos, estaba seguro de la tremenda naturaleza de su proyecto. Así que metafóricamente Balzac pertenece a esa clase de seres humanos que mueren de pie. Como los grandes.