La última Guía Bibliográfica data del año 2003 y podría decirse que es la versión más suavizada del Index librorum prohibitorum de la Iglesia católica. Su elaboración la atribuyen al Opus Dei y supuestamente ha sido una guía interna entre sus miembros, ya que el último Index oficial llegó a su fin (o mejor dicho, quedó en el olvido) a finales de 1965, cuando por fin se aclaró que no habría penalizaciones o excomuniones de ninguna clase por poseer alguno de los ejemplares proscritos.

Lo bueno de los documentos que se socializan a discreción y no de forma oficial es que oficialmente los responsables pueden negarlo. Así que por consecuencia se puede también hablar solo con responsabilidad limitada. Eso debería de ser suficiente para cuidarse de no “calumniar”, de no ser porque el documento de verdad existe. Y si fue hecho por una persona o una institución entera, está más que claro que se tomaron demasiadas molestias. De hecho, la Guía se compone de más de 60,000 entradas.

index prohibidos software
La lista posee tantas entradas, que la única forma de socializarla con efectividad sería a través de un software básico, el cual supuestamente se puede abrir solo si ha sido proporcionada la contraseña.

Si bien la misma Iglesia católica no reniega de ninguno de sus Index, ya que los consideran espiritualmente vinculantes, reconocen que normar con razonamientos es mucho más procedente que con penalizaciones. Eso implica ser un poco políticamente correcto (mucho más en nuestro presente siglo), por lo cual la iglesia debe tratar el asunto con pinzas. O quizá con abrelatas, en dependencia de qué autor o tema se esté tratando. Es decir, las justificaciones se deben hacer con ese nivel de cuidado con el que uno suele buscar no sentirse abochornado.

En el documento Experiencia de los consejos locales, la institución religiosa presenta las siguientes reflexiones:

Por exigencias del trabajo profesional, para enriquecer la preparación cultural, y también como distracción en los momentos o temporadas de descanso, se presenta frecuentemente la necesidad o conveniencia de leer libros que tienen relación con la fe o las costumbres. En materia de tanta trascendencia, supondría poco criterio fiarse sólo de la propia opinión: la prudencia lleva a pedir consejo a quien puede darlo. Naturalmente, esto no obsta para que, si alguna vez no se entiende un consejo, se manifieste con sencillez a quien lo ha sugerido.

En algunos aspectos, suelen tener relación con la fe y las costumbres cristianas, no sólo los escritos de teología, filosofía o derecho canónico, sino también obras de literatura y publicaciones de ciencias como la psicología, la sociología o la economía.

Periódicamente, llega a los Centros documentación, remitida por la Comisión Regional, para ayudar a los Consejos locales en esta tarea: calificaciones doctrinales de libros, notas bibliográficas, recensiones, elencos por materias de bibliografía positiva, bibliografía general de literatura, etc. Conviene que todos conozcan su existencia, para que lo utilicen cuando les haga falta. Para evitar que este material se pierda y no puedan usarlo otros, no se saca de los Centros.

En consonancia con ello, establecieron niveles para uso interno. Es decir, es una suerte de clasificación de sustancialidad, en la cual 1 sería inofensivo y la 6 de alta peligrosidad. Esto, por supuesto, no tendría por qué enterarse de forma directa la población común, la gente de a pie, aunque siempre existen mecanismos para hacerlo saber, como bien nos enseñaron Althusser, Gramsci o Foucault… autores que, por otra parte, están enlistados.

La lista de valoraciones que adjuntan en el software son las siguientes:

1. Libros que pueden leer todos, incluso niños: Ej.: Heidi, Marco, algunos cuentos de los Hermanos Grimm, todos los libros de los miembros de la Obra…

2. Lectura en general recomendable aunque requiere un poco de formación. En las bibliotecas de los centros hay libros a disposición del público (numerari@s y agregad@s) con calificaciones 1 y 2.

3. Los pueden leer quienes tengan formación (puede haber escenas o comentarios “inconvenientes”). Se necesita permiso del director espiritual.

4. Los pueden leer quienes tengan formación y necesidad de leerlos. Se necesita permiso del director espiritual.

5. No se pueden leer, salvo con un permiso especial de la delegación.

6. Lectura prohibida. Para leerlos se necesita permiso del Padre (Prelado).

En general, bastaría con resumir que la totalidad de la base de datos es inmensa. No solo se trata de fichas bibliográficas sencillas (Nombre del autor, Título Original, Título en castellano) con su respectiva calificación, sino que trae una serie de complementarios: recensiones, notas bibliográficas, bibliografía positiva (es decir, además de una guía general, dependiendo del libro se ofrece una guía para contrarrestar la posible mala influencia que el lector haya recibido) y enlaces externos hacia una gran cantidad de recursos y fuentes relacionadas con la Iglesia católica, sobre todo enlaces de instituciones del Opus Dei.

La ventaja de vivir en una era de la información es que el rastreo bibliográfico y la socialización entre una comunidad organizada permite altísimos niveles de sofisticación que antes eran impensables.

Si se deben prohibir o no algunas lecturas es naturalmente una discusión amplísima. Y por supuesto, es un tema digno debatir en cualquier contexto, ya que los matices de la libertad de expresión y libertad de creencias es un asunto delicado, pero también universal. Lo más interesante es que en medio de todo esto se encuentra nuestro tira y encoge con el concepto de tolerancia.

Aunque no es fácil llegar a obtener el software sistematizado, se puede acceder a una versión de Excel que anda circulando por la red. Si tiene interés en revisar la lista, por supuesto que como buenos grafomaniacos se la compartiremos con mucho gusto.

Index de libros prohibidos 2003