A712: para leer de viaje, es un libro de poemas del hondureño Rommel Martínez, compuesto por textos en su mayoría de largo aliento y dividido en cuatro partes, cada una representando un viaje y permitiéndonos vislumbrar cuáles son las intenciones del autor en las páginas que van quedando atrás. El libro inicia con un epígrafe de Robi Draco Rossa y la presentación del ente enunciador: A712, quien se define a sí mismo como viajero del tiempo y que a su vez busca explicarse a través de los demás que son observados desde el prisma de su ojo delirante.

En el poemario, se identifican a nivel temático, motivos como la preocupación de la memoria, la maleabilidad de la misma, los vicios de consumo, la manera de empaquetar nuestra propia imagen para ser comercializada entre el resto de personas, así como la prostitución, la droga, la calle, el desencanto hacia los proyectos revolucionarios, tanto en el campo estético-poético como en el campo bélico. Aparece así mismo el ya recurrente cuestionamiento de las grandes utopías, y la necesidad de crear una cartografía interior donde el poeta defina su posición ante el mundo y ante la poesía misma. Todo lo anterior forma parte de este viaje que inicia y acaba en los territorios de la fiebre. En este sentido, podemos decir que el poemario funciona como un péndulo que se puede fácilmente deslizar entre distintos temas que en un principio pueden parecer inconexos, pero que al final encuentran su unificación en la identidad misma del sujeto lírico. 

A nivel estético, se puede decir que A712, sigue esa línea de la nueva ola de poesía centroamericana, en la cual se hace uso de la experimentación, a través de la reformulación e incorporación de ciertos recursos pertenecientes a la ya lejana vanguardia. Es decir, en el libro encontraremos muchos procedimientos que nos pueden remitir tanto al futurismo como al surrealismo y al creacionismo de Huidobro, todo esto mezclado en algunos poemas con el lenguaje popular y con la jerga del barrio.

Los elementos ‘‘futuristas’’, los encontramos en la inclusión de referencias tecnológicas que en algunos momentos parecen exaltaciones y en otros, críticas mordaces hacia la deshumanización. De esta misma manera, encontramos la creación del ambiente onírico y la construcción simbólica a través de él, siendo esto una técnica surrealista, al igual que el automatismo, que también está presente en el poemario. Por otra parte, y lo que tiene mayor presencia, es la incorporación de recursos creacionistas, por cuanto el poeta busca crear su propio lenguaje, girando el sentido de las palabras, formando nuevos conceptos a partir de la unión de varios elementos o jugando con la sintaxis. Esto podemos identificarlo mayormente en el tercer viaje, el cual nos recuerda al balbuceo del séptimo canto de Altazor, aunque en un estado mucho menos críptico. Es así que Rommel Martínez se apropia de estos procedimientos y por su parte incorpora ideas que quedan inconclusas y versos que parecen encontrar su sentido en la repetición de palabras y en las búsquedas personales de los lectores, al ensamblar versos que mantienen mucha distancia entre sí, como un rompecabezas.

Al finalizar A712, creo que será muy difícil que haya una homogeneidad de opiniones con respecto a lo que significa. En mi experiencia particular, al leerlo por primera vez, centré mi atención en el goce estético y en el viaje que representa, pero al enfrentar el texto nuevamente, encontré las que considero las grandes intenciones del autor, que, entiendo, van por cuestionarse acerca de la memoria y la construcción de la identidad, en haber realizado un ejercicio muy bien logrado de desnudez, permitiéndonos acceder a su cosmovisión como poeta y como ser arrojado al mundo y en explorar el espíritu fragmentado y cargado de incertidumbre del ser contemporáneo, a través del bombardeo de imágenes construidas desde la palabra, y de las máximas de vida que enuncia A712, quien parece encontrar la sobriedad a partir de entregarse plenamente a la fiebre.

La (re)solución para A712, y para los lectores del libro, no estará en encontrar las respuestas, sino en dejarse caer directamente sobre todas las preguntas.

Aquí dejamos una selección poética, curada por Josué Andrés Moz.

Selección de “A712: para leer de viaje”